Es temporada de calabaza y boniatos, así que tendremos que aprovechar las frutas y verduras de temporada. Como estamos en octubre, aunque aquí haga demasiado calor para esta época, ya va apeteciendo quedarse en casita, tomar chocolate caliente y hornear. Por lo menos a mí. Me vuelve a entrar el mono de cupcakes, tartas, y todo lo que sea preparado en el horno.
La calabaza me gusta por el color que tiene, su sabor dulce mezclado con otras verduras y hortalizas le da un toque diferente, es perfecta para cremas y purés pero también es muy apreciada en repostería. Mezclada con canela, clavo y nuez moscada confiere un sabor, color y textura exquisitos, diferentes y capaz de sorprender a todos. Además estamos ingiriendo comida sana, vitaminas A y C, aparte os diré que es diurética, nos ayudará a mantener la línea ( o eso quiero pensar yo! jaja) así podremos comernos un bocadito sin sentirnos tan culpables!
Estoy segura de que esta receta os va a sorprender y os encantará!
Vamos con los ingredientes: ( adaptada de MyBakingAddiction)
Para el puré de calabaza: tenéis dos opciones para hacerlo, hervido al vapor o asado al horno. Personalmente prefiero hacerlo al horno, porque el sabor que tiene creo que se potencia más asado y me gustan mucho las verduras al horno o brasa, simplemente es cuestión de gustos. Se puede preparar al vapor y queda igual de bueno (Además así aprovecho para hacer escalibada y mato dos pájaros de un tiro!! prácticas ante todo!!)
En un cuenco de nuestra batidora de mano ponemos las galletas, en mi caso las galletas de canela, y las trituramos, haciendo polvo. (Si estáis estresad@s podéis ponerlas en un paño y darle golpes con el mortero hasta hacerlas polvo ;-)
Añadimos la mantequilla derretida y mezclamos para obtener una pasta de galleta. Ponemos una base en nuestras cápsulas para cupcakes y metemos nuestra bandeja en el horno, precalentado a 160 º C unos cinco minutos. Con esto conseguimos la base del cheesecake. La sacamos y dejamos reposar mientras seguimos con nuestra masa.
Mezclamos la harina con las especies, añadimos los azúcares y tamizamos para evitar grumos. Añadimos el queso crema y batimos con la batidora muy poquito, para hacer una masa. Añadimos los huevos uno a uno batiendo suavemente. La masa irá quedando líquida, pero no os preocupéis, es normal.
Agregamos el puré de calabaza con la vainilla y volvemos a batir. Repartimos la mezcla en nuestras cápsulas hasta casi arriba, tened en cuenta que al no llevar levadura no subirán en el horneado. Los dejamos dentro del horno unos 25 minutos.
Para servirlos, los acompañamos de nata montada, salsa de caramelo casera o como en mi caso, le puse mermelada de calabaza que compré en un mercado de no recuerdo dónde, y que no había tenido ocasión de probar todavía. Porque lo mío con los mercados tiene su historia. Siempre que salgo fuera me gusta mirar lo que hay, dar una vuelta por los puestos de comida, de flores y dulces en busca de algo que aquí no pueda encontrar. Así que después acabo con un montón de cosas que van apareciendo de vez en cuando que ni recuerdo dónde compré o para qué lo iba a usar. Son como mis souvenirs de recuerdo, sólo que en versión cocina, como no podía ser de otra manera.
Yo he probado las dos opciones, con caramelo y mermelada, la una le aporta jugosidad y la otra dulzor. Y si le añadís un poquito de sal maldon por encima al caramelo, hacéis un bocado más original y diferente si cabe.
Ésta es otra fantástica versión del cheesecake en formato cupcake y además de temporada, con la calabaza, la canela y el resto de especies. Muy otoñal. Porque aunque no nos lo creamos estamos en otoño!!
Es un bocado delicioso, si tenéis ocasión de hacerlo os animo a que lo probéis, os encantará!!
Un besazo,






























