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viernes, 25 de octubre de 2013

Dobos Torte

Whole Kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de octubre nos invita a preparar Dobos Torte.

Hoy es mi primera propuesta para el círculo dulce de Whole Kitchen. Hacía mucho tiempo que quería participar porque soy una admiradora de su revista, con sus recetas y maravillosas fotos, de hecho, desde este verano estuve esperando a que retomaran sus actividad, y es ahora cuando empieza la nueva temporada. Me gusta la idea de compartir recetas y siempre que puedo participo en algún reto porque me divierte y conozco muchos blogs y recetas fantásticas gracias a ellos.

Aquí todos hacemos la misma receta, pero cada uno la adapta a sus gustos, a su manera y su interpretación. Es genial ver cómo una misma receta da tanto juego y se puede hacer de diferentes maneras. Espero comenzar bien con esta receta que estreno: la dobos torte.




Esta tarta según nos cuentan, es de origen húngaro, y su característica principal es que son 6 capas de bizcocho recubiertas con crema de mantequilla de chocolate y la parte de arriba con caramelo.
Seguramente la habréis visto en alguna pastelería a la que hayáis ido, yo recuerdo alguna en Barcelona, pero ni siquiera sabía su nombre.

Es gracias a esta tarta que se conoce la crema de mantequilla, que tan rica está. Esta crema que hacemos es una swiss merengue buttercream con chocolate. La receta original tiene crema de mantequilla de chocolate negro y la última capa de bizcocho va recubierta con caramelo.

Estuve dándole vueltas a la tarta durante unos días para ver cómo hacerla a mi manera. Como somos dos en casa y no podía hacer una grande decidí hacer la mitad de la receta en versión mini.
Pensé que la opción del chocolate blanco podía ser buena, original y así cambio de sabor, aunque sigue siendo chocolateeeeeee.

Tenía por casa una tableta de chocolate negro con caramelo ( que le hubiera ido perfecto, pero sólo quedaba media) y una de chocolate blanco con trocitos de fresa crujiente.

Este chocolate lo descubrí gracias a mi amiga Maca en su blog, cuando hizo los Magnum de chocolate a la fresa, por diossss, aún me acuerdo, qué pintaza tenían hija mía!!!! y me entró la curiosidad por ese chocolate. El día que fui a Lidl y lo encontré, al llegar a casa no pude evitar abrir la tableta y darle un bocado...y esa fue mi perdición. Hasta ahora la he tenido escondida por la cocina, pero el otro día mi chico buscaba chocolate y me vio comiendo un trocito.

La conversación fue así:
- ¿qué comes? ¿chocolate?
- sí, pero es blanco, a ti no te gusta que te empalaga...
Y me dijo que quería un trocito para probar. ¡Ya la hemos liado! La probó, y claro, le encantó. Oh no! ¡estamos perdidos! escondí la tableta para hacer la tarta, que si no no me llegaba...y sólo me ha sobrado un mini trocito...



Os puedo asegurar que el efecto es de infarto: chocolate blanco y fresa crujiente. Cuando he montado la crema y he rechupeteado la pala he dicho: ¡buah qué malo está! lo típico vamos...jajaja
La masa del bizcocho es muy esponjosa y de sabor muy suave, y el contraste que le aporta la crema, tan brillante, dulce y crujiente es muy bueno. Vamos, que en cuanto la vea le hinca el diente seguro!

Os dejo con la receta: ( para un molde redondo de 20 cm)

Bizcocho:

6 huevos con las yemas y claras separadas
160 gr de azúcar
150 gr de harina
1 cucharadita de pasta de vainilla
1 pizca de sal

Para hacer el bizcocho lo primero es montar las claras con una pizca de sal formando picos. Sabréis que están cuando haga picos duros y al darle la vuela al cuenco no se cae.
Mezclamos las yemas con el azúcar y la vainilla hasta formar una crema y vamos añadiendo la harina tamizada poco a poco hasta integrarlo todo. Una vez listo le añadimos las claras montadas y mezclamos con movimientos envolventes, despacio para no bajarlas. Os quedará muy esponjoso, como una mousse. Yo he cogido la bandeja del horno, le he puesto papel de horno y he extendido la crema por toda la bandeja, dejando una capa fina e igual repartida por todos los lados. He horneado 10 minutos a 180º C. Lo dejamos enfriar fuera de la bandeja, despegamos el papel y cortamos los 6 círculos a la medida elegida, con un cortapastas, un molde, lo que tengáis a mano.

Preparamos la crema de mantequilla de chocolate:

250 gr de chocolate
4 claras de huevo
220 gr de azúcar
375 gr de mantequilla

Derretimos el chocolate al baño maría o al microondas en fracciones de 30 segundos y reservamos en un cuenco aparte.
En un cazo ponemos a fuego lento las claras con el azúcar y removemos. Debemos estar pendientes de que el azúcar se funde con las claras sin que se cocinen las claras. Lo notaremos cuando al tocar la crema no notemos grumos de azúcar.
La ponemos a montar con las varillas a punto de nieve. Tendréis un merengue. Una vez montado añadimos la mantequilla a trocitos integrando bien con las varillas. Hay que batir mucho esta crema porque al principio parece que corta pero a los cinco minutos veréis como espesa, crece y brilla. Si la queréis probar, no debéis notar en exceso el sabor de la manetquilla. Debe ser un sabor a mantequilla muy suave. Cuando estéis en este paso añadimos el chocolate deshecho y batimos hasta acabar la crema. Ya la tenemos para rellenar.

Vamos colocando las capas una por una: bizcocho, crema, bizcocho, crema...así hasta acabar con la tapa de bizcocho. Recubrimos por fuera con la crema y dejamos enfriar en la nevera para que se endurezca. Decoramos como queramos y ya tenemos casi lista nuestra Dobos Torte.

¡Acordaos de la crema de caramelo!

150 gr de azúcar
45 ml de agua
120 ml de nata líquida
60 gr de mantequilla

En un cazo mezclamos el azúcar y el agua a fuego lento para hacer el caramelo. Cuando esté dorado, lo retiramos del fuego, añadimos la mantequilla y la nata, mezclamos y lo ponemos al fuego de nuevo hasta que formemos la crema. La capa de caramelo la podéis poner por encima de la última capa de bizccocho a modo de decoración o como se os antoje.




No es una receta difícil pero es laboriosa por los pasos que hay que seguir. Si os fijáis la masa del bizcocho es casi como un brazo de gitano si lo hacéis como yo y en diez minutos lo tenéis. La crema tiene un poco más de complejidad por lo de pillarle el punto a la crema pero en cuanto os ponéis os parecerá más sencillo de lo que parece. Y la salsa es opcional, aunque la original la lleva, siempre podéis hacerla a vuestra manera, unas avellanas caramelizadas con toffee como en mi tarta de chocolate y ron con avellanas caramelizadas, pistachos, nueces garrapiñadas...o simplemente la salsa por encima rebosando por la tarta...




Hasta hoy la receta dulce, os espero en la próxima y que disfrutéis cocinando siempre!!

Besotes,








jueves, 17 de octubre de 2013

Magdalenas de boniato y canela

El otro día me desperté con ganas de magdalenas otra vez.
Os acordáis de las magdalenas caseras que hice hace unos meses? ¿esas en las que iba en busca y captura del desayuno perfecto?

Pues me pasó algo parecido. Hacía frío, había estado resfriada unos días ( no sé qué me pasa que últimamente me resfrío a la mínima de cambio...debe ser la edad...jajaja) y estaba con antojo de magdalenas caseras. Pero no cupcakes, sino magdalenas, las de mojar en el café con leche por la mañana o en la merienda.


La noche anterior había hecho mis primeros boniatos de la temporada al horno y me habían quedado blanditos y muy jugosos con el toque de dulzor perfecto. Y entonces se me ocurrió.

Si os acordáis, hace unas semanas hice los cupcakes de cheesecake de calabaza, y tenía ganas de hacer unos de calabaza, pero al encontrar los boniatos en la frutería, me cambió el chip.
(Si es que siempre estamos pensando qué cocinar hasta antes de ir a comprar)

Éstas son perfectas para ahora, un día lluvioso o frío, mantita suave, un capuccino o un chocolate caliente y una magdalena casera.


La receta no recuerdo de dónde era, de algún libro de cocina, pero hace tiempo que la vengo utilizando y me acuerdo. Además he ido modificando cantidades e ingredientes, y como no, ¿a que a éstas les viene bien la canela?

Adoro la canela, siempre pega con cualquier postre, con el café, con el chocolate, en caliente, en frío... ese olor que desprende, el sabor...si es que por mí le echaría canela a todo!
Le da un toque especiado muy rico, ya que al olerla, notaremos el asado de los boniatos junto con la canela...y al probarla la mezcla de sabores me encanta!

Además la canela tiene muchas propiedades medicinales y es relajante, sirve para dormir, o para aliviarnos algún dolorcito, para las gripes y resfriados...y lo mejor de todo, ¿sabías que se usa como remedio para quemaduras en la lengua? si te quemas la lengua por comer algo muy caliente, un palito de canela y listo! ¿a quién no le ha pasado?
¡Si es que ya sabía yo que la canela es buena para todo!

Éstas son unas magdalenas especiales con la que podremos celebrar la Castanyada, aquí en Catalunya el día 31, junto con los tradicionales panellets y dulces típicos. O para los que prefieran Halloween son perfectas para decorar en plan terrorífico.

Vamos con los ingredientes:


Tamizamos los ingredientes secos: harina, levadura y canela y reservamos.
En nuestro cuenco de la batidora vamos a batir: huevos y azúcar hasta que forme una crema.
Añadimos el aceite suave y mezclamos todo bien. Añadimos los ingredientes secos poco a poco y por último nuestro puré, mezclando bien para que se integre todo.
Nuestra masa ya está lista para hornear. Notaréis el olor que os decía, os intentará atrapar, pero no os dejéis llevar...todavía no!! si lo probáis estaréis perdidos y no acabaréis la receta!!

Deprisa, sin mirarla, rellenad las cápsulas que más os gusten, al molde y al horno. 180º C unos veinte minutos.


Y sí, ahora siiiiiiiiiii!!! ya podéis rebañar el cuenco...ya no hay peligro....ohhhhh....esta masa está tan buena que me la comería cruda...a cucharadas...o con las manos...es como el bizcocho de limón de la mama...lo mejor es rebañar las sobras de la masa!! qué ricooooooo!!!! ^_^

Una vez hechas, sacadlas y dejadlas enfriar...no seáis gulas que os vais a quemar si las coméis antes de que se enfríen...si lo hacéis, ya sabéis, palito de canela en mano...bajo vuestra responsabilidad...jeje


Mirad qué naranjitas están! sin necesidad de colorante, sólo con el boniato...sanas y ligeras...jiji



¿ Os gusta el boniato? (también podríamos poner puré de calabaza, con canela, por supuesto!!)


Espero que os haya gustado, si os animáis, ya sabéis, contadme qué tal vuestra experiencia que me hará ilusión!

Besotes,





sábado, 5 de octubre de 2013

Tarta de chocolate, ron y avellanas caramelizadas

Esta entrada es especial. Hoy es sábado y en principio no tocaba entrada hasta la semana que viene pero el otro día me vino a la cabeza el concurso que Mara en su blog estaba haciendo, en el que quería participar y por mi loca cabeza me di cuenta de que el día límite era hoy. Le dije que participaría si me daba tiempo, así que aquí estoy! Septiembre: tu mejor receta y fotografía.

Y menuda receta os traigo... no es una receta de tarta de chocolate con avellanas cualquiera no, es LA RECETA! madre mía...me he quedado sin palabras al probarla, muy sencilla de hacer y exquisita, digna de cualquier pastelería de nivel ( jaja! qué modesta estoy hoy, no?) Será que el chocolate se me ha subido a la cabeza!!


No en serio, es que está de muerte, juzgad vosotros por las fotos, el chocolate intenso, el ron que lo hace jugoso, junto con las avellanas caramelizadas, que crujen cuando muerdes el primer bocado..mmmmm...indescriptible, sólo os puedo decir: probadla!

Vamos con los ingredientes:

Dos huevos
60 gr de azúcar
100 gr de chocolate negro
75 gr de mantequilla derretida
8 g de harina
50 gr de avellanas tostadas en polvo
1 cucharada de ron
Pizca de sal

Para decorar usaremos chocolate deshecho, avellanas caramelizadas y toffee.

Para caramelizar las avellanas:

60 gr de azúcar
Un puñado de avellanas tostadas

Para el toffee:

Caramelos de toffee cortados a trocitos.

Qué recuerdos de niñez estos caramelos. Me recuerdan cuando era pequeña y mi padre traía siempre estos caramelos, unas chuches, un día a la semana, un premio, un día especial... esos caramelos que chupabas y se te quedaban pegados, con ese sabor dulce, cremoso, suave...como a dulce de leche...


Primero como siempre, precalentamos nuestro horno a 180º C.
En el cuenco de la batidora ponemos las yemas de huevo junto con el azúcar y batimos bien para integrarlos y formar una crema, de color claro.
Añadimos el chocolate deshecho al microondas o al baño maría y mezclamos. Añadimos la harina, las avellanas molidas, el ron y la mantequilla deshecha y lo integramos todo. Con cuidado y despacio.

Mientrastanto podemos montar las claras a punto de nieve con nuestra batidora de varillas. Una vez montadas las vamos integrando a nuestra masa con cuidado con una lengua pastelera con movimientos envolventes para evitar que no se nos baje demasiado la mezcla.

Este pastel no lleva levadura, por lo que no subirá en nuestro horno y la jugosidad y suavidad la conseguiremos con las claras a punto de nieve.
Lo introducimos en un molde cuadrado de unos 15 cm durante veinticinco minutos o media hora, dependiendo de vuestro horno, ya sabéis. Para ver si está hecho, podemos pinchar con un palillo y si sale limpio, ya está hecho.

Una vez listo, lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar en el molde. Una vez frío lo desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla. Yo lo envuelvo en film a veces hasta en caliente, porque así conserva más la jugosidad y quedan concentrados los sabores. Siempre a temperatura ambiente.

Una vez frío, sólo nos queda decorar a nuestra manera. Derretimos chocolate y vertemos por encima...mucho chocolate por encima...


Para caramelizar las avellanas, ponemos el azúcar en un cazo y lo ponemos a fuego suave, removiendo con unas varillas para evitar que se pegue hasta conseguir un color tostado, y no se noten los grumos de azúcar. debe quedar líquido, sin grumos y tostadito, pero con cuidado de que no se os queme.
Pinchamos las avellanas en unos palillos y vamos metiéndolas en el cazo, dando vueltas hasta cubrirlas, sacudimos el exceso y ponemos a secar en un papel de horno.

Las colocamos en encima de nuestra tarta. Una a una. Fijáos qué contraste con el chocolate negro.



¿Queréis un trocito?



Con esta receta os dejo hasta la semana que viene, que paséis un dulce fin de semana!


Besos,






P.D: Os dejo el enlace del concurso por si le queréis echar un vistazo, además el blog de Mara es muy chulo, hace unas recetas de muerte, con unas fotos increíbles y ella es majísima!! os encantará su blog!


jueves, 3 de octubre de 2013

Cupcakes de cheesecake de calabaza

Vaya título más largo el de hoy! igual que la cantidad de ingredientes que lleva, pero más fácil de lo que parece. No necesitaréis ni usar la batidora de varillas, sólo la batidora de toda la vida, así que, manos a la obra!

Es temporada de calabaza y boniatos, así que tendremos que aprovechar las frutas y verduras de temporada. Como estamos en octubre, aunque aquí haga demasiado calor para esta época, ya va apeteciendo quedarse en casita, tomar chocolate caliente y hornear. Por lo menos a mí. Me vuelve a entrar el mono de cupcakes, tartas, y todo lo que sea preparado en el horno.

La calabaza me gusta por el color que tiene, su sabor dulce mezclado con otras verduras y hortalizas le da un toque diferente, es perfecta para cremas y purés pero también es muy apreciada en repostería. Mezclada con canela, clavo y nuez moscada confiere un sabor, color y textura exquisitos, diferentes y capaz de sorprender a todos. Además estamos ingiriendo comida sana, vitaminas A y C, aparte os diré que es diurética, nos ayudará a mantener la línea ( o eso quiero pensar yo! jaja) así podremos comernos un bocadito sin sentirnos tan culpables!


Estoy segura de que esta receta os va a sorprender y os encantará!

Vamos con los ingredientes: ( adaptada de MyBakingAddiction)



Para el puré de calabaza: tenéis dos opciones para hacerlo, hervido al vapor o asado al horno. Personalmente prefiero hacerlo al horno, porque el sabor que tiene creo que se potencia más asado y me gustan mucho las verduras al horno o brasa, simplemente es cuestión de gustos. Se puede preparar al vapor y queda igual de bueno (Además así aprovecho para hacer escalibada y mato dos pájaros de un tiro!! prácticas ante todo!!)

En un cuenco de nuestra batidora de mano ponemos las galletas, en mi caso las galletas de canela, y las trituramos, haciendo polvo. (Si estáis estresad@s podéis ponerlas en un paño y darle golpes con el mortero hasta hacerlas polvo ;-)

Añadimos la mantequilla derretida y mezclamos para obtener una pasta de galleta. Ponemos una base en nuestras cápsulas para cupcakes y metemos nuestra bandeja en el horno, precalentado a 160 º C unos cinco minutos. Con esto conseguimos la base del cheesecake. La sacamos y dejamos reposar mientras seguimos con nuestra masa.

Mezclamos la harina con las especies, añadimos los azúcares y tamizamos para evitar grumos. Añadimos el queso crema y batimos con la batidora muy poquito, para hacer una masa. Añadimos los huevos uno a uno batiendo suavemente. La masa irá quedando líquida, pero no os preocupéis, es normal.
Agregamos el puré de calabaza con la vainilla y volvemos a batir. Repartimos la mezcla en nuestras cápsulas hasta casi arriba, tened en cuenta que al no llevar levadura no subirán en el horneado. Los dejamos dentro del horno unos 25 minutos.

Una vez saquemos nuestros cupcakes, los dejamos enfriar a temperatura ambiente en una rejilla y después los metemos en la nevera bien tapados un par de horas para que acaben de coger cuerpo. El cheesecake se come frío y esta versión es igual.


Para servirlos, los acompañamos de nata montada, salsa de caramelo casera o como en mi caso, le puse mermelada de calabaza que compré en un mercado de no recuerdo dónde, y que no había tenido ocasión de probar todavía. Porque lo mío con los mercados tiene su historia. Siempre que salgo fuera me gusta mirar lo que hay, dar una vuelta por los puestos de comida, de flores y dulces en busca de algo que aquí no pueda encontrar. Así que después acabo con un montón de cosas que van apareciendo de vez en cuando que ni recuerdo dónde compré o para qué lo iba a usar. Son como mis souvenirs de recuerdo, sólo que en versión cocina, como no podía ser de otra manera.

Yo he probado las dos opciones, con caramelo y mermelada, la una le aporta jugosidad y la otra dulzor. Y si le añadís un poquito de sal maldon por encima al caramelo, hacéis un bocado más original y diferente si cabe.




Ésta es otra fantástica versión del cheesecake en formato cupcake y además de temporada, con la calabaza, la canela y el resto de especies. Muy otoñal. Porque aunque no nos lo creamos estamos en otoño!!

Es un bocado delicioso, si tenéis ocasión de hacerlo os animo a que lo probéis, os encantará!!



Un besazo,








martes, 24 de septiembre de 2013

Mousse de chocolate crujiente con frutos rojos

La receta que os traigo hoy es muy sencillita pero muy vistosa. Además tiene el contraste que me gusta tanto del ácido con el dulce, aunque si usáis chocolate negro como en mi caso, será menos dulce pero los sabores más pronunciados.

Hoy es festivo en Barcelona, por lo que la mayoría de catalanes estaremos en casa con nuestra familia descansando, disfrutando de los últimos días de playa, viendo los espectáculos y conciertos que han preparado para las fiestas de la Mercè, cogiendo setas o simplemente tumbados en el sofá.

Así que si estáis de fiesta como si no, el postre que os traigo os va a encantar, es muy sencillo, rápido y lo podéis preparar en cualquier momento del día, solos o acompañados. Y si sois adictos al chocolate, como en mi caso, esta receta es una de mis favoritas.

Sólo necesitáis muy pocos ingredientes hoy, y seguramente los tendréis por casa...



Así que, papel y lápiz que vamos a empezar!


 ¡Comenzamos!




1. Partimos el chocolate en trozos y en un cazo lo fundimos a fuego lento removiendo y con cuidado que no se pegue. O lo ponemos en el microondas, 30 segundos, removemos y si hace falta vamos calentando en fracciones de 30 segundos.

2. Una vez deshecho, añadimos la mantequilla y removemos para que se mezcle bien con nuestras varillas.

3. Añadimos las yemas de huevo y mezclamos bien. Dejamos que enfríe a temperatura ambiente.

4. Montamos las claras a punto de nieve con nuestra batidora de varillas. Incorporamos el azúcar poco a poco.

5. Añadimos una parte de las claras a nuestra masa de chocolate y removemos con una espátula con cuidado de no bajar las claras. Lo vertemos sobre el resto de nuestras claras montadas y seguimos integrando poco a poco, tal y como véis en las fotos.

6. Una vez mezclado todo, lo ponemos en nuestros moldes y dejamos enfriar en nevera como mínimo un par de horas.


Una vez frío, procedemos al montaje de nuestro postre. Cogemos galletas crujientes, o neules, o barquillos de helado y las partimos, con la mano, con ganas!

Añadimos frutos rojos...

Cogemos un vaso, bote de mermelada vacío, copa de cóctel...lo que se os ocurra...y vamos haciendo capas: la primera capa la ponemos de galleta, la segunda de mousse de chocolate ( yo la puse usando una manga pastelera), una capa de frutos rojos, más galleta, más mousse y tapamos con más frutos rojos, que desborde del bote...dependiendo de cuánto os gusten...mmm




Y si os sobra, lo tapáis y a la nevera! para la merienda, la cena...o os lo lleváis al campo!!!
¿Os imagináis una cesta de picnic con estos botecitos para postre?



Cuando mordáis os encontaréis con trocitos de mousse mezclados con la galleta crujiente...y los trocitos ácidos de los frutos rojos...mmmm

No tenéis excusa para no preparar estos botecitos de mousse, en veinte minutos tienes un bocado delicioso!!

¡Que paséis un feliz día estéis donde estéis!

Un beso,


viernes, 20 de septiembre de 2013

Flaugnarde de higos

Hola chic@s!
por fin es viernes otra vez y mañana damos la despedida a otro verano más para adentrarnos en el otoño. Parece mentira cómo pasa el tiempo, sin darnos cuenta estábamos en la playa de relax tomando el sol y ahora ya estamos casi en otoño. Si hasta estoy viendo recetas de Halloween!
Aún estoy pensando en helados y cosas fresquitas y sencillas y ya podemos ver por la red todo tipo de recetas y decoraciones de Halloween.

Como ya os comenté en Facebook esta semana estaba preparando una receta con higos, aprovechando los últimos de esta temporada. Los higos son una de las frutas de verano que más me gustan, porque los podemos comer solos o acompañarlos de muchas maneras. Me gusta comerlos en ensalada, aderezados con vinagre de Módena, que le aporta esa combinación dulce y ácida que tanto me encanta.
Otra de las combinaciones que más me gusta es con queso, y cuanto más fuerte mejor. El otro día, sin más, aproveché los que me quedaron y los usé en una cena ligera, sencilla pero muy rica. Una tostada de pan de nueces, queso de cabra y los higos por encima, copita de vino blanco fresquita...Estaba de muerte, si no lo habéis probado, tenéis que hacerlo.
Otra forma de comerlo y que podremos degustar durante todo el año es en mermelada o dejándolos secar y hacer higos secos, que en Navidades suele haber bastantes.

¿Sabéis que los higos tienen mucha energía? tienen muchos azúcares, así que hay que controlar un poquito los que nos comemos para cuidar la línea. Antiguamente los griegos los utilizaban para dar fuerza y energía a sus atletas en las Olimpiadas, así que es un reconstituyente natural muy bueno. Nada de pastillas para recuperar la energía, un par de higos por la mañana y tendremos más fuerza para empezar bien el día!


Bien, sabiendo un poquito más sobre los higos, la receta de hoy como habéis leído en el título es francesa. El Flaugnarde es el nombre que se le da a un Clafoutis cuando la fruta principal que se emplea no es la cereza. Así, podemos encontrar clafoutis de cerezas, flaugnardes de manzanas, melocotones o cualquier otra fruta que nos guste. Además su elaboración es muy sencilla, es muy parecida a la masa de crepes y muy fácil de elaborar. Su textura al paladar es suave, la parte de arriba jugosa, entre flan y pudding, y la parte de debajo, dulce y gelatinosa con los higos.
No es extremadamente dulce, por lo que, si no sois muy golosos, este postre es el vuestro.
Se suele preparar en molde de tartaleta, tanto individual como en grande, pero yo he decidido cambiarle la forma y hacerla en versión mini, en mi molde de cupcakes.

Ingredientes para seis unidades: 
( receta de la revista WholeKitchen y sus "Flaugnardes de manzana")

Tres o cuatro higos cortados a cuartos, para la base
50 gr de harina
50 gr de azúcar ( yo usé moreno)
2 huevos
100 ml de nata líquida
25 ml de leche
25 gr de mantequilla deshecha
1 cucharadita de extracto de vainilla Bourbon

Preparación:

En un cuenco batimos los huevos con el azúcar hasta que se integren. Añadimos la mantequilla a la mezcla y continuamos batiendo. Agregamos la harina y por último mezclamos la nata, la leche y el extracto de vainilla. Nos quedará una masa muy líquida, como la de los crepes, pero no os preocupéis que en el horno cuaja pefectamente.


Para el montaje:

Untamos nuestros moldes o molde con mantequilla para evitar que se nos peguen. En la base vamos poniendo los higos a cuartos formando una cama. Si fuese otra fruta los podríais poner a trocitos, como más os guste. En este caso yo los puse con piel bien lavada porque estaban muy blandos y se rompían al manipularlos. Una vez repartidos los higos cubriendo toda nuestra base, añadimos la masa repartiendo bien y llenando hasta casi el borde de nuestro molde. Como no lleva levadura no subirán mucho una vez horneados. Podemos poner trozos de fruta a modo de decoración por encima o simplemente dejarlos tal cual y decorarlos al final con fruta fresca.
Los dejamos en el horno a 180º C unos veinte minutos. Tienen que estar hechos, al tocarlos deben tener la textura de flan, que bailen un poquito dentro del molde pero cocidos por fuera. Lo notaréis enseguida porque empiezan a ponerse doraditos por arriba.

Para la degustación:

Se pueden comer en caliente, acompañados con una bola de helado de vainilla, en frío con nata montada o solos y templados, que es como más me gusta a mí.


En casa han volado, os animo a hacerlos, son fáciles, ricos y se comen de un bocado. Os sacarán de más de un apuro si tenéis invitados en casa y no tenéis nada preparado o no tenéis tiempo!

Que paséis un buen fin de semana!

Un beso,




sábado, 14 de septiembre de 2013

Cupcakes de lima y limón

Hoy os quiero hablar de los básicos. He preparado unos cuantos kits básicos para haceros más fácil y disfrutar de la repostería. A lo largo de estas semanas os iré hablando de lo que es esencial para hacer unos buenos cupcakes, qué materiales necesitáis, dónde los podéis comprar, cómo hacer uno básico y a partir de éste adaptarlo a nuestros gustos, investigar y crear nuestra propia receta. Y lo mismo con las tartas de pisos, con la decoración en fondant y lo que se me vaya ocurriendo o me vayáis comentando.

Me gustaría hacer un listado de lo imprescindible, para todos aquellos que estáis empezando y no sabéis por dónde tirar, para los que ya estáis inmersos en ello y aún tenéis algunos problemillas y para los que no habéis empezado os animéis a ello.

Así si algún día alguien tiene una duda los tendrá disponibles para consultar. En el apartado de Los básicos podréis encontrar todo este materiel que espero, os sirva de ayuda. Y si no, cualquier cosita, ya sabéis que siempre me podéis consultar.

Hoy a partir de la receta básica de cupcakes os traigo éstos bien jugosos y fresquitos, para rematar el verano, antes de que lleguemos al otoño, haga frío y sólo nos apetezcan cosas calientes. 

Cupcakes de lima y limón con Frosting de Mascarpone y lima:
( receta base de Boutique of Baking, Peggy Porschen)




Los ingredientes para 12 unidades:

200 gr de mantequilla
200 gr de azúcar
200 gr de harina
1 cucharadita de levadura
4 huevos
Pizca de sal
Ralladura de un limón y dos limas
¿Os fijáis que no varían las proporciones de un básico? le añadimos el aroma jugando con las ralladuras y utilizamos sal para potenciar aún más el sabor. 

Proceso:

Ponemos la mantequilla con el azúcar, la sal y las ralladuras en nuestro bol de la batidora y con las varillas batimos hasta que se forme una crema y todos los ingredientes queden integrados.
Añadimos los huevos uno a uno semibatidos despacio. Añadimos el primero, esperamos a que integre, añadimos el segundo e integramos, y así sucesivamente.
Tamizamos la harina con la levadura y añadimos la mitad a la masa bajando a velocidad mínima la batidora. Así lograremos una masa suave y esponjosa, nada compacta. Una vez integrada añadimos el resto y batimos poco a poco. 
Rellenamos nuestras cápsulas en el molde hasta tres cuartas partes y metemos al horno unos 20 minutos a 175º C.

Mientras preparamos un almíbar para que queden aún más jugosas:
150 ml de zumo de lima y limón
150 gr de azúcar
Los mezclamos en un cazo y lo ponemos a hervir hasta que hierva y se haya disuelto el azúcar. retiramos y dejamos entibiar mientras se hornean nuestros cupcakes.

Una vez listos, sacamos del horno, dejamos reposar cinco minutos en el molde y con cuidado de no quemarnos los dejamos en una rejilla para enfriar por completo. Mientras aún están calientes pinchamos con un palillo varias veces nuestro cupcake y con cuidado le vertemos el almíbar. Generosamente.

¿Vamos con el frosting? Así mientras enfrían os dará tiempo a refrigerarlo un poquito y que coja cuerpo.

250 gr de queso mascarpone
200 gr de mantequilla
400 gr de icing sugar
Ralladura de limón y dos limas 
Zumo de lima

En nuestra batidora ponemos la mantequilla junto con el icing sugar tamizado y las ralladuras. Batimos hasta que se integren los ingredientes y la mantequilla se vuelva blanca. Añadimos el mascarpone y seguimos batiendo. Una vez veamos que está lista le añadimos un chorrito de zumo de lima, al gusto, para que se note el sabor, batimos y dejamos enfriar en la nevera hasta el momento de rellenar nuestros cupcakes.

El resultado es fresco al paladar, aromas cítricos y sabor envolvente. Nada empalagoso. Especial. Diferente. Muy aromático. Delicioso. Jugoso.
Se me acaban las palabras y no podría describirlo. Sólo probadlos. Os encantará hacerlos y os encantará comerlos.

Si no os gusta la lima poned sólo limones. Si queréis cambiar, con naranja también quedan de vicio. Cualquier combinación es perfecta para esta base. Probad, probad y probad!!

Un beso,















jueves, 5 de septiembre de 2013

La hora del té

Esta mañana al abrir mi Blogger Reader he visto que tenía muchos blogs actualizados para leer y me ha dado una gran alegría ver como poco a poco habéis vuelto de vacaciones y con tantas ganas de escribir. Y eso es para celebrarlo, ¡es como la vuelta al cole! Nuevos propósitos, ganas de contar las vacaciones, de empezar un nuevo curso, de hacer miles y miles de planes...
Así que hoy he decidido dar una fiesta de bienvenida y que me contéis qué tal han ido las vacaciones. He preparado té y galletas de canela, ¿os apetece?




La hora del té es una costumbre que se hizo muy popular en Inglaterra donde la gente aprovecha para reunirse sobre las 17:00 hrs para tomar una taza de té junto con algo dulce. Esta costumbre data del siglo XVIII cuando la gente empezó a cenar un poco más tarde. Algunos miembros de la aristocracia se acostumbraron a tomar una taza de té junto con un aperitivo sobre esa hora y más tarde se fue extendiendo a todas las clases sociales hasta el día de hoy que es popularmente conocida como "la hora del té" o "tea time".
Es típico comer galletas de mantequilla, scoones, cupcakes, un trozo de tarta para acompañar una buena taza de té.

(Personalmente me quedo con la versión loca de Alicia en el País de las Maravillas...jaja)
...Llego tarde, llego tarde...es la hora del té...





Mi té hoy es de vainilla y canela y para acompañar he horneado unas galletas de té con canela. Unas galletas con un delicado sabor a mantequilla, azúcar y sobretodo canela.

Podéis degustarlas a cualquier hora del día, solas o acompañadas, podéis regalarlas, podéis decorarlas como más os gusten, con fondant o con glasa, o simplemente dejarlas tal cual.




¿Queréis ver la receta para hacer estas deliciosas galletas de té?



Y ahora que ya tenemos los ingredientes ¿ cómo las hacemos?

1. Batimos el azúcar con la mantequilla hasta formar una crema.
2. Añadimos el huevo y seguimos batiendo.
3. Tamizamos la harina junto con la canela.
4. Añadimos la mitad de la harina tamizada y vamos formando una bola. Amasamos con las manos. (Veréis qué relajante!)
5. Añadimos el resto de la harina amasando a la vez. La masa os dirá cuando está cuando deje de pegarse a las manos y a la mesa de trabajo.
6. Reposamos la masa para que endurezca en la nevera, así que tapamos con film nuestra masa y esperamos. Con un par de horas será suficiente...
7. Cogemos papel de horno y lo ponemos sobre nuestra mesa de trabajo. Ponemos nuestra
masa y encima otro papel. Cogeremos el rodillo y es ¡la hora de amasar!
Para que os salgan de la misma medida es recomendable que uséis unas guías a ambos lados de unos 3- 4 cm. Así nos aseguramos que salgan todas del mismo grosor y a la hora de hornearlas salgan todas ¡perfectas!
8. Una vez amasada cortamos con nuestros cortadores. 
Aquí al gusto vuestro: corazones, estrellas, flores, muñecos...
9. ¡Al horno! A 180 º C unos 12 minutos, hasta que veais que se doran.
10. Sacamos del horno con cuidado, enfriamos sobre una rejilla y esperamos para comerlas. (¡O no!) 



Muy importante! OLER TODOS LOS RINCONES DE NUESTRA COCINA!
Hacer galletas es uno de los mayores placeres de cocinar, se desprende un olor que impregna toda nuestra cocina, son fáciles y rápidas de hacer y se pueden compartir con quien quieras.








Estas son mis rosas de septiembre! el rosal empieza con las últimas rosas de la temporada, con un color vivo y un perfume embriagador...



Y vosotr@s, ¿con quién compartiríais la hora del té?

Coged una galleta y una taza de té... ¡Bienvenidos a mi Tea Party!





Espero que os haya gustado. Mañana os espero con la receta de la semana.


Besos,